Tuve antaño largas discusiones con gente afín a las razones nacionalistas. Nunca llevaban a nada.
Con el tiempo he reducido mis ideas a un par de concepciones muy básicas, pero que tienen la ventaja de que uno puede meter todo ahí dentro. Ahí van:
Ya lo ha dicho perfectamente Iñigo Montoya: Se trata de una acumulación egoísta de poder por parte de los empresarios, en connivencia con los políticos: o viceversa. Es decir: los poderosos de las zonas como Cataluña o el País Vasco quieren campar a sus anchas. No hablo de conspiraciones, sino de meros intereses por más poder. Los políticos calientan a la gente. La gente los vota. A partir de ahí sale todo lo demás. Porque el trabajo de un político nacionalista es sólo uno: pedir más y más; y cuando hayan dado todo, pedir todavía más.
En Andalucía el poder se ha estructurado de otra manera (me vale de nuevo como ejemplo la reflexión de Íñigo sobre las quejas). Un señor de Málaga no es poderoso en Jaén. La cosa está más esparcida. No tienen carreteras y apenas hay ruido mediático con ello. En consecuencia, la gente pasa.
En Cataluña y en el País Vasco, por las infraestructuras y los fuertes amiguismos internos (casi todos van en una dirección) es fácil actuar unidos.
En el caso de Galicia -hay gente incluso sin luz en muchos pazos-, los extremos de las condiciones de vida hacen que un pueblo de 30 habitantes se preocupe por no pasar frío, y no por la política. Por eso los nacionalistas gallegos parecen más tranquilos.
Que en el resto de España vayamos a debatir sobre la Constitución, las razones, los orígenes, y su puta madre... ya es un síntoma de que están obteniendo lo que quieren.
En vez de decir: ¿Cuál es el modo más efectivo de distribuir los recursos de España?
Nos decimos: ¿Está en verdad Cataluña oprimida?
Como punto de partida lo encuentro lamentable.
El victimismo, las cantinelas, las referencias a la dictadura, etc...
Me parecen sólo mareos de perdiz; entrar en su juego.
Pero nadie va a pararles los pies porque entran a debatir en el modelo de discusión que esos mismos caciques (para mí no son otra cosa que unos caciques a lo grande) han creado.
Así que, para mí, los nacionalistas de pro, los que pertenecen al pueblo llano y luchan contra la opresión del estado... me parecen pobres corderos que han caído en las garras de gente cuyo único afán es un dominio ciego de su zona.
Ayudándose, obviamente, en el actual sistema de distribución de escaños parlamentarios.
Una fiesta de la Democracia, vamos.
P.S: Por otra parte, es lógico. Si yo compartiese un piso con 4 personas, fuera un poco cabroncete, y quisiera pagar menos alquiler a la vez que escaquearme de limpiar, usaría el mismo sistema de cabreo victimista que los nacionalistas.
