Ay madre, que como decía un tio mío bastante listo y visionario (porque se tiró la tira de años diciéndolo, y todavía me acuerdo de como nos reíamos de él, primero porque no le creíamos y segundo porque era muy gracioso), pues como les iba diciendo, de repente, mientras aspiraba el humo del cigarrillo porque no creía en los médicos, con parsimonia, se ponía serio y con ojitos malévolos decía: ya veréis cuando lleguen los chinos, que entre que son muchos y están disciplinadísimos, pues ya veréis, ya.
Pues ya han venido o están viniendo, y más que van a venir. Y digo yo, ¿Por qué cuando todo el mundo habla del fracaso estrepitoso del marxismo, nadie se acuerda de que China es un país marxista maoísta? Sí, ya sé que me dirán que ahora están en el mercado capitalista, ciertamente, pero sigue siendo un país marxista, que ha pasado en 50 años de la pobreza total a ser una potencia emergente de primera magnitud.
Y es que sucede una cosa, lo propongo a reflexión a propósito de un libro muy interesante que estoy leyendo.
Es solo una idea, pero a mi me da la impresión de que un sistema político económico, el que sea, puede dar buenos resultados o malos, según en qué países, según en qué momento histórico suceda la cosa, y según el gobierno que lo lleve a cabo.
Es solo una reflexión y aclaro que yo no soy marxista, pero lo cierto es que si el socialismo fracasó en Rusia, quizás no solo por Stalin, hubo más factores, en cambio en China no ha fracasado en absoluto, sino que hizo posible el desarrollo del país por un tipo de política que logró aglutinar en torno a una ideología a un montón de chinos que se pusieron a trabajar como locos de forma regulada, en lugar de como estaban, cada uno a su bola. Y bueno, los resultados ahí están, hasta de cine nos están inundando, y miren que es difícil con los tiempos que corren, pero que si Nokia, Mitsubishi, Toyota, Hiunday, un listín interminable, vaya.
Yo personalmente el problema (para mí) lo veo en la compatibilidad de los ideales de la Revolución Francesa, y es que parece que si hay egalité y fratérnité, lo que no hay es liberté, y si hay mucha libertad, igualdad poquita, y fraternidad, ninguna.
Es solo una reflexión que me hago, bastante sencillota, dicho sea de paso.
