A tenor de encontrarme con Paulo Coelho en otro hilo, abro éste. No he leído "El Alquimista", Isabel, pero me regalaron un dietario con frases suyas, y cuando las leo pienso que podría ganarse la vida escribieno galletas de la fortuna para los restaurantes chinos. A ellas me ceñiré.
Supongo que es una manifestación de que con cualquier caramelito nos han ganado la partida, y también que este hombre alimenta lo que el "misticismo" alimenta ahora: la autocompasión. Antes lo místico de verdad era la renuncia; uno se hacía fuerte porque se tostaba al sol, contenía los deseos y comía raíces. O eso, o levitaba. Ahora parece que la cosa es encontrar "el camino", y que nada mejor que una palmadita en el hombro, y a llorar mucho por uno mismo.
"Las apuestas y los pactos se hacen con los ángeles. O con los demonios.", dice Paulo. Jajaja. Aquí el tío nos la mete doblada. Te dice: "Tú haces pactos con los ángeles...", y uno está ya confiado cuando entra la sengunda y misteriosa parte: "O con los demonios". Y te entran escalofríos. Significa tantas cosas que no lo veo yo muy claro.
Saco más de la wikiquote:
"Allí estaba yo, que había sido mi propio Judas y me había traicionado a mí mismo." (Claro, si uno es su propio Judas no va a arrancarle orejas a los soldados romanos).
"Si tienes la paciencia de la tierra, la pureza del agua y la justicia del viento, entonces eres libre".
Aquí hay un porrón de frases más.
Ignoro si el Alquimista, como dice Isabel, será harina de otro costal. Pero a mí estas frases me ponen algo nervioso. Es que son mucha cosa bonita sin chicha por ningún lado. Las leo y me entran escalofríos. Me gustan mucho más otras como "y luego será el dolor y el rechinar de dientes", o "Dejad que los muertos entierren a los muertos", o "Podría escribir la palabra capricho en el dintel de mi puerta, pero no puedo perder todo el día dando explicaciones", que son igual de abstractas pero que, al menos acojonan.
Aunque cuando una dama núbil me dice que su escritor favorito es Paulo Coelho o alguno de los místicos de Carrefour modernos (como Lucía Etxeberría, por poner otro ejemplo), por muy núbil que sea la dama echo por patas y no vuelve a verme el pelo.
En fin, les dejo una bella tira cómica:
¿Y a quién añadirían ustedes?

