Siempre me ha parecido extraño que se denominase "Holocausto" a la matanza de los judíos durante la segunda guerra mundial.
La RAE lo define como:
1. m. Gran matanza de seres humanos.
2. m. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor.
3. m. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.
Más que nada porque la primera definición deriva -creo- de la Guerra Mundial.
¿La segunda definición aplicada a los nazis y a sus víctimas, no es insoportablemente irónica?
Dicho esto: Darwin, hace 10 minutos he escrito sobre usted en otra entrada.
Me retracto. Un hombre que, como usted, busca una extraña polémica en cada mensaje, es quizá necesario en esta página. Hasta que le echen, supongo.
no niego que no mole mogollón usar el dolor del Holocausto para acusar a los judíos de otras cosas, pero, ¿qué cojones tienen que ver sus muertos con Israel? ¿Cree usted que a los millones de judíos masacrados sin ningún puto sentido -algunos eran hasta alemanes condecorados en la Primera Guerra Mundial- les importaba un bledo el futuro Estado de Israel? ¿Cree usted que puede usarse como excusa un genocidio para eso?
No sé por dónde empezar. Usted hace de repente una carrera de números y se pone a decir si un número importa para catalogar una muerte. Quizá a usted le importe un bledo medio millón o seis millones. Le incito a que eche un vistazo a la historia, y que se pregunte si jamás existió una matanza organizada a tan gran escala.
Yo no soy un hombre de tópicos, ni un defensor de lo habitual. Me gusta el humor negro y el humor políticamente incorrecto; pero me asuste que sus opiniones ni siquieran suene a humor; ni siquiera suenen irónicas.
Le voy a contar un chiste alemán.
Mi abuelo murió en un campo de concentración, dice uno.
-¿Era judío? -pregunta otro.
-No, se cayó borracho desde la torre de vigilancia.
Me lo contó un alemán en inglés y me pareció jodidamente salvaje y gracioso. Lo cuento sólo para que comprenda que yo no me nado con remilgos morales cuando se trata de una broma o de una burla lejana.
Pero lamento decirle que sus comentarios no tienen ninguna gracia.
Y que son infintamente discutibles. Y desprecian la realidad.
Perdone mi honestidad. Pero me han resultado dolorosas sus ideas. Y muy viscerales.