Creo que fue Esquilo, en su obra sobre la derrota persa en Salamina, quien dijo que no había gloria en ridiculizar a los vencidos. Hace sólo unos días, don Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, abandonaba el cargo de una forma no muy ortodoxa. Por lo visto, ante las muestras de afecto expresadas por sus compañeros de partido, no pudo aguantar la emoción y se puso a llorar como una Magdalena. La cosa no hubiese pasado de ser una mera anécdota, si no hubiese sido por las siguientes declaraciones de Pérez-Reverte en su microblog de Twitter: "Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos". "Se es un mierda cuando uno demuestra públicamente que no sabe irse. De ministro o de lo que sea. Moratinos adornó su retirada con un lagrimeo inapropiado. A la política y a los ministerios se va llorado de casa"
Las lágrimas del ministro
(1 mensaje) (1 voice)-
Publicado hace 1 year #
Responder
Debes conectarte para enviar un mensaje.
