Muchas gracias por las recomendaciones, Malabesta, y yo siento también bastante respeto por Eduardo Punset.
Y en lo demás resulta que estamos de acuerdo. Claro que puede suceder que un amigo de oreja aguda y perspicaz le interprete a usted un sueño y de en la diana. Es una rareza pero suceder puede suceder, e incluso puede que acierte más que un psicoanalista malo, porque esto de la interpretación es un arte, algo así como un don. Se tiene o no se tiene. Por mucha teoría que haya estudiado uno, como no sea receptivo, con una sensibilidad superior a la normal y un saber dar en el blanco, nada que hacer, se lo aseguro. Yo he visto a psicoanalistas que de puro malos han empeorado a la gente, y una de las razones es porque la teoría es tan complicada y compleja que muchos no llegan nunca a entenderla.
Y por otro lado el psicoanálisis no ha pertenecido nunca al terreno de la medicina, ni lo ha pretendido, del mismo modo que el budismo zen tampoco pertenece al terreno de la medicina. Precisamente por eso no se ha sometido nunca a las pruebas de doble ciego. El psicoanálisis es por antonomasia el terreno en donde no se piensa en enfermedades, sino en en enfermos, tomados uno por uno por uno, ya que como seres humanos todos somos absolutamente diferentes, puede que algunos nos parezcamos, pero la mente humana es distinta en todos los sujetos, y es quizás por eso que a mi me resulta apasionante, que toma a las personas una por una, no en plan manada, y también es por eso que no puede hacer prediciones porque toma en cuenta la singularidad de cada ser humano, o sea es casuística pura, y sin embargo sí está basada en la evidencia empírica. Todos vemos a diario como el bebé que ha sido amamantado por la madre, cuando se le quita la teta, se pone a llorar y hay que pasarle al chupete, y es bastante difícil quitarle el chupete, pasará a chuparse el dedo hasta que se le pase la manía. Y sí que algunas predicciones se pueden hacer. Si se ve a un niño que los padres ni puto caso, pues mal asunto, porque su vida no será fácil, va a salir complicadillo, y yo creo que esto lo vemos todos. Lo que no podemos saber es como van a ser sus complicaciones. Y bueno con lo del reduccionismo no puedo estar muy de acuerdo. para mi la medicina actual lo es mucho más ya que trata a las personas como cosas, cerebros, moléculas, es decir, el ser humano ha quedado reducido a eso, a un mero cuerpo que funciona con transmisores neuronales, genes, estímulos eléctricos y todo eso. Pero el ser humano con sus emociones, sentimientos, miedos, culpabilidades, etc... ha desaparecido, se ha esfumado y hecho cenizas en su singularidad propia. usted me responderá que está la educación, la cultura, el entorno, pero es que es precisamente eso lo que dice el psicoanálisis, y mucho más aún Lacan. Si fuese como usted dice habría muchos Malabestas, y sin embargo yo creo que Malabesta solo hay uno: usted.
Por último, no recuerdo yo esa frasecita de Freud, pero no crea que no le creo. Fue el inventor del psicoanálisis y claro que se equivocó mucho, al fin y al cabo a medida que iba investigando iba diciendo cosas que posteriormente corregía, así que soltó alguna tontería que otra, pero yo se lo perdono, porque descubrir el inconsciente e inventar el método de la asociación libre ya es toda una hazaña que le convierte en uno de los grandes del siglo XX, y por dos veces que se equivocaba, acertaba 10.
El gran error que se comete con él es empeñarse en meterlo dentro de la medicina, que tiende a universalizarlo todo, y sobre todo en el de la ciencia, que lo hace aún más.
El psicoanálisis debe hacer todo lo contrario, tiene que ir a lo particular, porque no somos monos ni ratas de laboratorio, sino seres humanos.
Usted Malabesta cree en las grandes teorías científicas, incluso si no están demostradas del todo. Va a resultar que el idealista es usted, y que yo soy la pragmática. Yo solo creo en lo que veo delante de mis narices. Yo de momento no he visto ningún big-bang, y sí he visto mucha gente curada de forma definitivamente por el psicoanálisis, y doy fe de ello, porque yo soy una de esas personas que la ciencia médica psiquiátrica, ya bastante adelantada, no me pudo curar en absoluto, y sí lo pudo hacer en cambio un psicoanalista, un psicoanalista excelente, y para más señas, Lacaniano puro y duro.