Haciendo caso a la recomendación de Bronte (que espero pronto irrumpa aquí opinando o repartiendo estopa), abro este hilo para aguzar nuestro sentimiento filosófico.
Empiezo manifestando mi extrañeza ante el Nietzsche que ha leído Everhard. Yo lo tenía precisamente por lo contrario, por enemigo tanto de la Idea como del relativismo. Cuando yo leo a Nietzsche, no siento que sea un filósofo metafísico, ni un hombre que niegue la veracidad de la realidad. De hecho, me aventuraría a decir que Schopenhauer tampoco la niega: él mismo afirma que las conclusiones de Berkeley, aunque irrefutables, son inútiles, pues sin sujeto no hay objeto. Pero lo mismo a la inversa: por eso necesita de la representación.
Uno de los gritos más famosos de Nietzsche es el de "¡Pensad en la tierra!", y en el Crepúsculo de los Ídolos, en la página 57 de la edición de Alianza, hay una breve sección titulada "cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula". En ella denuncia la idea platónica como una negación de la realidad sensible. Y afirma que a partir de allí la virtud se empezó a buscar en otras esferas más "elevada", lo que para Nietzsche es un gravísimo error.
Me resulta curisoa su observación, Everhard, porque no la hallo por ningún lado.
"Nietzsche pensaba que como todo era una farsa, una representación, tan sólo el artista podía vislumbrar mínimamente esa verdadera realidad escondida", afirma usted.
Sin embargo, Nietzsche desconfiaba igualmente de los artistas. No veo yo que viese una representación en ningún lado. Schopenhauer sí veía en el arte algo parecido a esa realidad; pero no más escondida, sino más profunda: y no creía que la realidad fuese una representación, sino que la mayoría de los hombres no la alcanzaban. El artista sí.
En Nietzsche, al que considero un filósofo esencialmente moral, no veo ni rastro de esa "representación". Le cito de "La Voluntad de Poder":
"¡Queremos aferrarnos a nuestros sentidos y a nuestra fe en ellos y examinar sus consecuencias hasta el final!
El mundo existente, sobre el que todas las criaturas vivas y terrestres han trabajado para que adquiera el aspecto tiene, queremos seguir construyéndolo, ¡y no criticarlo y desecharlo como falso!
Nuestras valoraciones son parte de esta construcción; enfatizan y subrayan.
Uno debe comprender el fenómeno artístico básico que se denomina "vida"".
Aquí reclama la amplitud de las propias valoraciones: sobre ese campo infinito, muy real, tan tuyo como mío, que de tan inconmensurable en cuanto a valoraciones, es un fenómeno artístico: o sea, que el mundo (como contemplación) está por encima del bien y del mal, por encima de la moral, por encima de todo. Nosotros somos nuestros valores. Enfatizamos y subrayamos. Aquí no veo una Idea accesible sólo al artista, sino una bella advertencia de somos libres, de que el mundo real es un fenómeno estético o artístico.
He sido extenso, pero me apasiona discutir. Sospecho que a usted también.
Dejo la puerta abierta a más opiniones. Seguro que ustedes leen cosas en Nietzsche que ni Everhard ni yo hemos tocado...
