Como casi todos pensábamos, creo yo, resulta que la pobre chica está muerta.
El ex-novio, todo un hombre, la mató a golpes con un cenicero.
Un gesto que demuestra su gran raciocinio, su capacidad para afrontar los problemas, su alto grado de madurez, y su comprensión del ser humano.
Claro que luego llamó a un buen colega, uno de esos que es tan buen amigo que está para ayudar en todas las situaciones, y tiró el cuerpo al río.
En fin, no sé si lo considerarán violencia de género. En general, seguimos empeñados en creer que la violencia hacia las mujeres es una cuestión de machismo o de educación. Como si un maltratador maltratase por "lógica" o por "ser consecuente con sus ideas". Cuando todo se debe a la frustración y a la estupidez: pagan su ira existencial con la persona débil más cercana.
Lo cierto es que estas cosas me cabrean increiblemente. Este hijo de puta estará en la calle dentro de 20 años, y aquí paz y después gloria. Y la otra era una pobre chica que salió con el macarra sevillano equivocado. Pobrecilla.
¿Saben? También me irrita la "objetividad" de los periodistas al dar las noticias de los sucesos. El otro día hablaban de un hombre al que le habían tirado un ladrillo de 10 kilos al cristal del coche, en una autopista. No habían localizado a los cabrones que lo arrojaron. En la noticia, contaban todo asépticamente. Podrían haber dicho, por ejemplo: "La estupidez humana sigue sorprendiendo. Dos miserables arrojaron una piedra a un coche y después huyeron", pero no.
Tampoco es cuestión de cabrear al personal con enjundiosas descripciones, pero entre los macarras de tres al cuarto que matan a niñas de 15 años, y los periodistas, que lo describen todo con fórmulas anodinas, y hacen como si no pasase nada... y los políticos, que convierten todo en un asunto de campañas ministeriales...
Estamos jodidos.
