A mi me dicen que soy Carl Fredriksen de joven (o que el Carl Fredriksen mayor es mi yo del futuro), por lo cual tampoco tendré que ir a ese programa de la MTv.
Programas que, por cierto, veo de refilón cuando mi hermana coge el mando y yo huyo despavorido del salón.
¿Hay necesidad de apuntarse a un programa para salir con la madre de una chica y decidir, a través de ella, si su hija merece la pena para adoptarla como novia? ¡Vete a un pub, hombre!
¿En serio un tatuaje consigue hacerme superar los traumas infantiles que tuve con mi padre, a quien hecho mucho de menos y nunca volveré a ver? ¡Madura!
Son programas con los que no puedo, me parecen totalmente superficiales y faltos de todo lo decente. Como si a mi me interesara la vida común de otros mortales.
Ni siquiera me interesa la vida de los famosillos de turno, y es por eso que mi horario televisivo se encuentra acotado entre las dos y las tres de la tarde, para comer viendo los Simpsons. Para todo lo demás, disco duro y a descargar.
En cuanto al artículo en sí, a más de una mari de la frutería se lo daba yo a leer (o se lo resumía, no creo que lo leyeran entero), pero es que la gran parte de este pais es así, buscando el morbo en la vida de otras personas. Por eso Telecinco es como es, Antena 3 es como es, y espero que TVE no siga sus sendas.
Son así porque somos así. Pero en serio, no cuesta tanto ver el anuncio que reza "esta noche, la pareja patachula se verá comprometida...", pensar "bueno, ¿y a mi, qué?", y apagar la tele, coger un libro, o ver una serie o una película.