Pero vamos a ver, es que hay ahí un pejiguera con la Iglesia que no es normal. A ver, ¿qué tiene tan de malo de la Iglesia? ¿Que tiene muchos de panes de oro en los angelotes? Piensen ustedes lo que nos hemos gastado en la cúpula del tal Barceló. Toda institución tiende al fasto porque es un símbolo. Que el Kremlin no está hecho de palillos de los helados. ¿Que predican la caridad y viven todos muy bien? Eso sólo lo puede decir quien no se haya acercado a la jerarquía de la Iglesia en décadas, porque los curas y religiosos viven mal, pero que muy mal. De hecho hace muchos años que tienen que estar pluriempleados para sobrevivir. Los Obispos tampoco viven tan bien. Y sinceramente, sólo faltaría que el Papa tuviera que andar por ahí desharrapado. Que el Dalai Lama también viaja en primera, ¿eh? ¿Que predican en contra de los anti-conceptivos? Redios, eso es para los católicos. Si no se es católico, eso no debe irnos ni venirnos. Dejen a la gente vivir la vida como les parezca bien mientras no les afecten.
Yo lo que veo fundamentalmente de la Iglesia es Caritas, los misioneros, y sí, eso se hace comandado desde las más altas instancias... ¿o es que las parroquias de barrio van por libre, en plan Mayo del 68? Y déjenme recordar que Caritas, los misioneros, la parroquia de la esquina, atienden a todo el mundo, no sólo a los católicos.
¿Que tienen cosas malas? Pues como todo hijo de vecino. Pero eso de identificarlos con el mal en la Tierra, yo no sé de dónde viene, y me parece profundamente injusto. Si hubiera que hacer un balance general, yo creo que les sale positivo, pero con mucho.
Vaya, ya sólo que tengan ahí gente puesta con la obligación de escucharle a uno cuando se está a punto de estallar y necesita desahogarse... vamos, eso no se paga con dinero. Y si alguna vez tienen la ocasión, hagan la prueba. Vayan a cualquier Iglesia pidiendo confort espiritual, a ver si alguien tiene el cuajo de decir que le han despedido con cajas destempladas. A ver qué otra institución de nuestra sociedad les responde fuera de horario.
Y aún diré más. Uno puede estar de acuerdo con sus postulados o no. Pero lo que es indudable es que tienen tanto derecho como cualquiera a salir a calle a decir en qué tipo de sociedad quieren vivir. Y criticarles por ello es rastrero, sobre todo cuando a todos se nos llena la boca exigiendo libertad de expresión. Pues la libertad de expresión se inventó justamente para los que opinan cosas contrarias a las nuestras, no sólo para nosotros.
Y Anchiano, no creo que peque de optimismo. Uno se puede quejar de nuestro momento histórico en términos absolutos, pero cuando se mira atrás, vive Dios, Virgencita que me quede como estoy. Jamás, jamás en la historia se ha vivido tan bien y jamás ha habido tanta posibilidad de esperanza en el futuro.