En determinadas ocasiones, salgo del cine (esta vez, el bellísimo Teatro Colón de Buenos Aires) con la impresión de que, para determinados realizadores norteamericanos, hacer películas a la europea consiste siempre en rodar de una forma muy, muy lenta y poniendo a todos lo actores mirando hacia un horizonte inalcanzable y con cara de comer almendras amargas. Jack (George Clooney) es un asesino profesional aficionado a las mariposas, irse de putas (¡con perdón!) y el bricolaje casero (tanto le arregla el motocarro al cura del pueblo como se hace un silenciador con un par de cosillas que apaña por ahí). Después de verse traicionado por su penúltima amante en Suiza, decide esconderse en un remoto pueblecito italiano y realizar un último trabajo para sus jefes antes de desaparecer para siempre. No obstante, la vida del matarife por cuenta ajena es solitaria y acaba enamorándose de una guapa meretriz (a decir verdad, queda prendado de ella tras un par de rápidas visitas, igual que si se tratara de un mozuelo imberbe) con la que anhela abandonar su turbulenta vida. Por el camino, va dejando muertos a lo largo de todo el pueblo (y a nadie le parece extraño ni avisan a los carabinieri), se suceden apasionantes persecuciones a bordo de una Vespa y reflexiones sobre lo humano y lo divino con una especie de padre Mundina a la italiana.Clooney está, más o menos, como siempre, aunque se pasa toda la película con el ceño fruncido, vigilando por si aparece algún enemigo (aunque después van y aparcan el coche justo delante de la cafetería donde se toma el Nespresso) y haciendo muchas flexiones de brazos sobre el suelo de su habitación. En resumidas cuentas, una película de asesinos a la que le sobran silencios y le falta un poco más de tensión narrativa. No se trata de poner a su protagonista a hacer de Jason Bourne, pero uno se pregunta (parafraseando al mayordomo de Batman) para qué coño le sirven tantas flexiones, si no puede levantar un jodido trozo de madera.
En España se estrena el próximo día 17 de Septiembre (y en los canales alternativos, mucho antes, supongo) .
