Pues imaginense la situacion, yo tan feliz paseando por la playa, me encuentro eso y pienso que es una piedra, le doy una patadita con la chancla y se pone a menear el rabo ese asqueroso (que tenia enterrado en la arena). Ghoulish! Crei que se me iba a pegar a la cara como un alien. Sali corriendo y gritando como una nina.
Esto fue en Massachussets, por desgracia Vermont no tiene costa (al mar, a un lago si).
Hablando de anecdotas, el pasado invierno conoci a Costa-Gavras, de la forma mas chorra, en una tienda de esqui.
