Tiendo a llorar y a emocionarme con una película a poco que me consiga meter en ella.
Slumdog Millionaire no fue la excepción: la parte de los niño me horrorizó. El hermano amyor, de ojos grandes, me recuerda a mi hermano pequeño, que tiene ahora 5 años y es un santo; y me impresionó sobre todo por las caras que ponía cuando estaba contento.
Hoy he visto estas dos noticias, y se me ha puesto un nudo en la garganta.
1- El júbilo al ser recibidos en la India.
2- La vuelta de los niños a su vida, después de Hollywood.
"Pero pasar de un hotel de lujo a una chabola no ha sido el único problema del niño a su regreso a India. También ha sufrido otros, el más grave, una paliza que le dio su padre. Ismail Mohamed, que comercializa chatarra y madera, alcohólico y enfermo de tuberculosis, golpeó al pequeño, al día siguiente de su regreso de Hollywood, poriodistas que lo esperaban a la puerta de la chabola. "Estaba tan confundido y estresado por el regreso de mi hijo a casa que perdí el control. Lo quiero mucho y estoy muy contento de tenerlo aquí", se disculpó públicamente. El chico también ha tenido fiebre y vómitos que le han impedido ir a la escuela varios días." (Cito textualmente, incluyendo las frases sin hilvanar y la errata).
No sé si será un tópico. Leedlo entero. Me hierve la sangre. Realmente la vida es puta -esto sí es un tópico- bajo determinadas condiciones; y, como decía Schopenhauer, cuando algo no nos duele nos aburrimos; el placer no puede evocarse salvo como ausencia, por lo que es negativo, a diferencia de la actividad activa del dolor.
¿Adónde quiero llegar? A que cada uno sufre según sus necesidades, pero seguimos sin valorar lo que tenemos porque la felicidad siempre queda desplazada por nuevas necesidades, por nuevos problemas. Imaginar la vida dairia de estos niños, imaginarme a mí ocupando su lugar, me resulta incomprensible y doloroso. Hago día tras día esfuerzos para valorar lo que tengo, y ceñirme a mi propio sitio en el mundo, y ser capaz de enfocarlo todo con moral y alegría, pero leer algo como esto me replantea todos mis esfuerzos. También me indica cuán ciegos estamos, y cómo tendemos a la infinita insatisfacción.
Hace años, cuando me sentía víctima de algo, o me ofuscaba algún dolor, pensaba en mi abuelo muerto, que era el corazón de la familia, y me decía a mí mismo: "Tu abuelo daría lo que fuese por existir y tener tus problemas. Daría lo que fuese por valorar lo que significa vivir, y poder estar con la gente que quieres, y ver la luz del sol. No seas tan imbécil como para despreciar eso, para despreciar la felicidad que posees, y afronta tus problemas csin almentos y con entereza".
No hace falta ser tan extremo. Ni irse tan lejos.
""He traído pendientes para mi madre y mi hermana", dijo Ayush Jedekar, que interpreta al joven Jamal, el héroe que lucha por el amor y la fortuna en un concurso de televisión. "Y he traído chocolates para mis compañeros de clase"."
""Me encantó la pizza. La gente es tan guapa. Estoy contenta de haber vuelto, pero quiero volver a América""
Perdonen por la chapa. Pero pobres niños. Qué asco de mundo...
