La ventaja que tiene el Boyero sobre el Almodóvar, es una bastante grande, a mi juicio, y es que seguro que a Boyero se la suda la reacción del Pedrito. Queda más chic, más elegante, más molona en definitiva su cara de hastío, su segura no respuesta o si la hay tan solo un leve y breve comentario ácido, que la reacción de Mr. Almoudovar tan larga, tan explicativa y tan cabreadísima, queriendo a toda costa hacernos creer que a Angel Fernández Santos le habría chiflado su peli, y que Boyero la ha puesto mal porque le tiene tirria personal. La verdad es que la tirria se la está ganando a pulso, porque en esta edición del festival de Cannes no ha parado de autoelogiarse, y esta vez la peli no ha gustado a ningún periódico francés. La mala crítica ha sido esta vez unánime.
A mi Boyero no me cae bien, y añoro bastante a Fernández-Santos. Me gustaba mucho como crítico, pero Almodóvar ya me está dando repelús. Es que se lo tiene creidísimo, y eso en las artes siempre es mal asunto, como estamos viendo últimamente.