Soy poco ducho en Arniches, la verdad (algo más conozco de Don Jacinto), pero sí, he recurrido a él por agarrarme a sus tópicos. Imagínese que ahora veo que he dicho "hermanos Arniches" como si fuese los hermanos Quintero... Claro que mi corazón cómico pertenece a Jardiel Poncela (que me apasiona no sólo como cómico sino como escritor, y que está también muy muy infravalorado). Tomo nota de Don Carlos...
Es cierto que los escritores trabajaban horas y horas. Me vienen a la cabeza Lawrence, Goethe, Tolstoi, o Proust. Cuatro tíos con poco en común, salvo el hecho de dedicar una ingente cantidad del día a escribir y reescribir. No quiero decir que viviesen de ocurrencias felices, sino que estaban tan acostumbrados a pensar en prosa o en poesía (y esta costumbre proviene del hábito, y el hábito de la constancia, y la constancia de la voluntad), que se entregaban por entero a su obra. Así, la obra era fruto de ellos, no ellos de las "construcciones". No sé si me explico.
En cuanto al todo... habrá muchos para los quen Fausto (2ª parte) se le fue, gracias a Dios, al autor de las manos. Tolstoi empezó Ana Karenina y fue adaptando la trama según él caía en su crisis religiosa. Proust tenía un plan general, pero aumentaba o disminuía páginas a cientos. Las mejores obras de Shakespeare tienen fallos tontos. Cervantes cambia diez veces el nombre de la mujer de Sancho.
Por eso digo que, para estos grandes autores, el Todo era parte de ellos, no de la construcción. Conseguían que la construcción fuese "ellos", y que el artificio (detesto esta palabra, porque parece que el arte no le debe nada a la naturaleza) pareciese someterse a la voluntad del creador.
Claro que los clásicos eran más matemáticos. Pero, ¿no se puede deber a que estaban acostumbrados a traducirse a sí mismos así las cosas, y que no se debía tanto a la construcción como al color o al hábito de su visión?
Tengo amigos ingenieros que piensan -y hasta se relacionan- y sienten como si resolviesen problemas de álgebra, y no creo que sean conscientes de que están "construyendo".
La pregunta clave, creo yo, es: ¿La construcción manda, o manda uno sobre la construcción? Sólo que yo a los segundo no lo llamo construir, ni artificio.
Y créame que estoy buscándole un nombre...
P.D: Qué gozada poder disputar con alguien sobre estos asuntos. En días como los nuestros, o a nadie le importan las discusiones estéticas, o citan a mil autores para negar cualquier otra teoría. Ocurre más lo primero, ciertamente...
