Mmmmm... imagino que el lado más oscuro de Nietzsche seguramente vaya por ahí. Al igual que su elogio de la guerra, o la descripción de la mujer como una especie de super-hembra reproductora de super-hombres. Yo lo enfoco mejor (y creo que su genio reside ahí) en su desprecio de la auto-compasión; en la confianza en los valores positivos, por oposición a aquéllos que surgen del odio o la impotencia; a la fuerza de sus invectivas; y a su valentía a la hora de enfrentarse a la ausencia de sentido como un sentido aún más poderoso. Tiene sus meandros; y con frecuencia yerra. Pero a mí me vivifica. Él despotrica contra la Idea Inalcanzable (muy típica de Schopenhauer) porque le parece una negación de la realidad.
Antes mencionó usted a Walt Whitman. No sé dónde leí que Zaratrustra era una suerte de Whitman cabreado. Que el Canto de mí Mismo de Whitman expresaba una visión de las cosas limpia y pura, vitalista, consciente e inconsciente, más allá de la moral: exactamente la que Zaratrusta perseguía fuera de sí sin lograr más que señalar un camino. Whitman está dentro de sí mismo, y nos espera adelante, como él mismo dice. Zaratrusta nos grita.
Pero es que entre Nietzsche y Whitman hay una influencia común muy fuerte: Ralph waldo Emerson. Si no lo conoce -en este país no lo conoce ni Dios-, yo se lo recomiendo. Es mi filósofo favorito. Se le acusa precisamente de ser un vitalista ingenuo, pero eso sólo resulta de una lectura superficial. En sus mejores momentos es bastante sombrío. Puede contradecirse cinco veces en el mismo ensayo para expresar las oposiciones de una idea (para hallar el término medio) de manera completa.
La verdad es que no creo que haya avances espirituales en el hombre. Nos hemos civilizado más, pero hay poco que añadir hoy en día al conocimiento del sentimiento humano en obras como La Ilíada o el Génesis, por ejemplo.
Y cierro con una pregunta: ¿Qué filósofos concretos le gustan a usted?
P.D: Steinbeck y yo estamos condenados a no entendernos...