Resulta que Bankinter ha registrado un "olor corporativo" mezcla de naranjo con mandarina, almizcle y rosa. La pretensión de los responsables de Imagen y Marca es impregnar con semejante tufo sus oficinas para "crear vínculos emocionales con los clientes". Si cunde el ejemplo, las entidades bancarias continuarán saqueándonos los bolsillos con toda clase de comisiones abusivas pero, al menos, saldremos con la pituitaria hecha una flor.
Será para disimular la hediondez a avaricia.
